martes, 6 de septiembre de 2011

Las vacaciones más felices de mi vida


Puedo decir que estas han sido las vacaciones más felices de mi vida sin lugar a duda. Y no porque haya visitado una playa paradisiaca, ni porque haya visitado la ciudad más impresionante del mundo. Soy feliz porque en este mes Dios me ha regalado el amor a borbotones, no, a maretazos.
Camila
Ser padre de dos niñas a las que no puedo ver, por decisión de la madre y por mi decisión de permitirles momentáneamente un crecimiento sin enfrentamientos en un ambiente familiar en el que yo no participio, no es nada fácil. Tampoco lo era a priori, que me acepte la hija de mi novia, una niña de 10 años.

Camila es una niña adorable. Una niña con una gran inteligencia y una madurez poco común a su edad. Ha despertado en mí nuevamente la paternidad. Pasar los momentos con ella ayudándole en los deberes, resolviendo sus dudas, escuchándola, aconsejándola nos ha permitido desarrollar un cariño, aprecio y respeto mutuo. Ha sido mi cómplice en la pedida de mano de su madre. Camilita es maravillosa.

La familia
La familia dicen es el núcleo de la sociedad. Yo digo que la familia es la esencia del amor. Este mes, he mamado ese sentimiento de familia, el cariño de mis padres, hermanos, cuñadas, sobrinas, tíos, tías, abuela y a lista interminables de parientes, vistos y no vistos. 

Gracias a mis queridos padres y suegros por ese ejemplo de amor y devoción que hay entre ellos, he recordado qué es lo más importante en la vida. Son mi inspiración. Regreso a Madrid cargado de sentimiento de familia, cargado de amor y espero tener reservas hasta mi regreso.

Mi compromiso matrimonial
Como mencioné en la cita anterior, considero la familia como el seno del amor, el lugar en donde se incuba amor para transmitirlo al entorno, al mundo. Sé que la relación con mi novia es madura, y sobre todo se basa en el respeto, la comprensión y el amor. Sé que en la práctica vivimos como casados, con hecho y derecho, pero quería que pasemos un momento significativo, y sobre todo con la bendición de nuestros padres. Ahora, somos prometidos.

Este viaje en general ha reforzado nuestra confianza y amor...hoy sé más que nunca que adoro y amo a esta mujer.

La amistad sincera
Este mes he podido apreciar el cariño de los amigos sinceros, de los que se alegran con solo saber que estás bien, con los que se alegran que esté alegre, con los que se alegran conmigo.

Compañeros de colegio, compañeros de coro, compañeros de la vida, exalumnos...La amistad es un valor escaso, muy escaso y desde luego, me siento millonario.

Mi reflexión final
Lo que puedo sacar de este viaje, es que las cosas nunca pasan en vano y todo tiene un propósito si queremos verlo y saberlo. Cuando se obra con amor, cuando se ama de verdad, cuando el cariño es sincero, se entiende realmente para que vivimos, nuestra vida cobra otra fuerza, otro color. No importa la distancia, no importa el tiempo...el amor de verdad no se acaba, la amistad sincera, no muere.


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