miércoles, 17 de agosto de 2011

Criticar no es ofender: Sobre la visita del Papa a España


En estos días, la visita del Papa Benedicto a España ha generado una serie de críticas por grupos laicos por el gasto ocasionado para recibirle que salen de dinero público y se estiman en 100 millones de euros.

Al margen de si estoy de acuerdo o no con la visita, rescato que la capacidad de crítica se mantiene intacta en muchos sectores, y la Iglesia solo ha respondido de manera autoritaria y también de manera victimista ante las observaciones que consideran "ataques".

Quiero compartir un post muy interesante al respecto de mi amigo Alfonso Saborido de su blog Desde las puertas del Sur en el post Visita papal, no os comparéis

Jerez es una ciudad, grande, de 200.000 habitantes, con una deuda heredada de los gobiernos anteriores que la tiene sin recursos económicos. De hecho, existen verdaderos problemas para pagar la nómina municipal, de una plantilla de miles de trabajadores.

La polémica ha surgido, como en otros lugares de España, por los gastos económicos que producen los fastos producidos por la visita del Papa.

Unos dicen que ocasiona gastos. Otros, que no. Pero no es ahí a dónde voy.

Me preocupa en exceso ese afán de la jerarquía católica de justificar por un lado que no se hace gasto y por otro que un acto religioso pueda producir beneficios económicos.

Pero voy más allá. Es intolerable la reacción de la jerarquía eclesiástica frente a las críticas que se les hace. Suelen decir que la Iglesia también hace muchas buenas obras en otros lugares del mundo.

¿Y quién lo niega? la crítica de hoy se le hace a la jerarquía Papal, por su comportamiento que para nada tiene que ver con la humildad del Evangelio.

No podemos aceptar que personas de la Iglesia que vive en palacios, que se ponen al lado de los poderosos, que no cumplen los preceptos de los Evangelios, que no luchan ni por la igualdad ni por erradicación de la pobreza, se comparen con otros cristianos que entregan hasta la vida por sus creencias y su compromiso con el mensaje del Reino que nos trajo Jesús de Nazaret.

No podemos entender como sacerdotes que viven de una manera opulenta, se comparen con sacerdotes como Oscar Romero, que entregó su vida - literalmente - por los pobres durante la celebración de una Eucaristía. Como decía en mi twitter, mientras unos dan la vida por la Iglesia, otros viven de ella.
Tampoco podemos entender ese victivismo falso, ese decir ‘nos persiguen’, ese acusar al gobierno de la nación de España de ser ‘anticristiano’.

Todo eso es falso. Aquí no hay nadie contra nadie. Cada cuál tiene sus ideas como en toda democracia. Lo que no podemos tolerar la ciudadanía es la imposición que la jerarquía de la iglesia quiere conseguir pegándose a partidos conservadores que le faciliten el acceso al poder.

Una imposición que no es si no el fracaso de la gestión que la jerarquía católica de nuestro tiempo está haciendo. Un fracaso que no es sino el hecho claro de la incapacidad para convencer, para que se le siga, para que la gente se acerque a la Iglesia. Tienen que gastarse grandes sumas de dinero para juntar a mucha gente y demostrar su falsa fuerza en un sólo sitio, porque ya desperdigados, ni se les nota en el mundo.

Y es una pena y un error. Porque evangelizar es lo más fácil del mundo. El mensaje de Jesús llega a todo el que lo quiera escuchar, y no hay nadie en el mundo que lo critique. Ojo, he dicho el mensaje de Jesús. He dicho el Evangelio. Nada más.

Pero la Iglesia se ha empeñado en legislar - qué disparate ese del Derecho Canónico - un mensaje de amor que se resume en amar al prójimo, porque en el prójimo está Dios.

Todo esto nos llevará estos días en España, a ver un espectáculo protagonizado por el Papa y miles de jóvenes traidos de todas partes del mundo. Un espectáculo donde más de uno se llevará la sorpresa al entrar en los sagrarios portátiles, de que Cristo no está allí.

Muchos descubrirán que mientras cantan las canciones de Kiko Arguello, o trasladan pasos de Semana Santa andaluces, Cristo se muere de hambruna en Somalia, o de simplemente hambre en el Comedor del Salvador de Jerez de la Frontera, donde las hermanas de la Caridad, sin estridencias, sin publicidad, sin ir a Madrid, convierten sus manos en la de Cristo, todos los días.

5 comentarios:

  1. Gracias a ti Alfonso por compartir...¡Un abrazo!!!

    ResponderEliminar
  2. Lo es Aniña..y más lamentable que se quiera tapar el sol con un dedo. ¡Saludos!!!

    ResponderEliminar
  3. bien planteado, recuerdo dias anteriores a la visita del Papa, vi la pelicula de Francisco de Asis, que fundo la orden franciscana con frases del evangelio, "deja todo lo que tienes y sígueme" Cristo peregrinaba a pié y comía con los desfavorecidos, curaba leprosos, y su representante no debería ser menos, a ver cuando tenemos a este señor papa por Somalia, o por Afganistan, ese si sería testimonio de amor por la humanidad.

    ResponderEliminar

¡Gracias por animarte a escribir!!! Gracias a tu comentario otras personas podrán animarse a sumar otros puntos de vista. ¡Saludos!