martes, 26 de octubre de 2010

La Historia del Erizo



Habitualmente, recibo en mi correo las famosas "cadenas" y paso de continuarlas. No obstante, hoy recibí un reenviado con una historia que me ha llegado justo en el momento exacto. La comparto contigo, pues sé que te gustará.


La Historia del Erizo

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los erizos dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se  abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o  desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con  los defectos de los demás y  admirar sus cualidades
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domingo, 10 de octubre de 2010

La importancia del "ser" para la felicidad


El drama actual del mundo, es que se le da más importancia al "hacer" que al "ser". No importan si podemos estar trabajando toda nuestra vida para pagarnos un sueldo mísero, o trabajar en tu propia empresa, viviendo para ello pero sin disfrutar de la vida propia, de la familia, de los hijos.

Lamentablemnete si no somos capaces de rebelarnos contra esa imposición externa, lamentaremos el no haber sido lo suficientemente capaces de dar prioridad a la propia existencia, a la razón de ser personal, íntima, individual.

Si no somos capaces de encontrar ese sentido, ese gusto por la vida, podemos caer en la depresión y actitud neurótica que también nos retrata el relato de "Il Paiachi":

"Doctor - dice el paciente al psicólogo- Mi vida no tiene sentido. Nada me entusiasma y no encuentro sentido a la vida. Veo todo gris, sin esperanza. El mundo, con toda su violencia y salvajismo, no me hace más atractivo el vivir. La vida es oscura... no me apetece seguir viviendo.

Veamos - responde el doctor - Tiene usted mucha suerte. En el pueblo nos visita un hombre que hará que usted sonría. Este hombre es capaz de quitar las penas, las preocupaciones y el dolor. Es un ser excepcional, increíble. Su nombre es "Il Paiachi". Tiene que ir a verlo.

El paciente le responde al psicólogo con una mirada de dolor y de desolación. Luego le añade: Doctor... yo soy Il Paiachi."

A veces, la solución está en uno mismo...pero requiere un gran esfuerzo personal.




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