viernes, 15 de enero de 2010

Tiembla Haití y también nuestras conciencias



En estos días, las imágenes del dolor impregnan nuestras retinas con más frecuencia que nunca. El "país más pobre de América", como suelen decir en los noticiarios, Haití, ha sido arrasado por un terremoto de 7 grados dejando un drama humano, real, terrible.

Curiosamente, las reacciones son diversas como humanos en el mundo.

No me deja de sorprender la movilización mundial, donaciones económicas de países, grupos de apoyo, medicinas, donaciones económicas de los famosos del cine, facebook, tuenti...

El ser humano es capaz de lo más noble, como de lo más deplorable. Robos, saqueos, estafas, páginas web pidiendo donaciones que enriquecen bolsillos de terceros.

La realidad es la que es. Y desde luego, en medio de todo gente que no entiende hasta el momento, qué ha ocurrido ni el por qué.

En esta situación, toca tomar partido. Y es que la desgracia no es que esté lejos, en un país lejano... el sufrimiento es de la humanidad, pues esas personas forman parte de nuestras vidas, de nosotros, queramos o no.

Encendamos unas velas por los muertos y sus familias y apoyemos económicamente quienes estemos en la posibilidad... hoy tiembla Haití y también nuestras conciencias.

lunes, 11 de enero de 2010

El chino y el arroz





Quiero empezar el año con esta historia, que una gran persona, Antonio, compartió conmigo:


"El chino y el arroz



Cuentan que había un hombre poniendo flores en la tumba de su difunta mujer cuando, de repente, vio que un hombre bajito, de ojos rasgados (un chino), ponía un plato de arroz en la tumba de al lado. El hombre, en tono de burla, se dirigió al chino y le dijo:


- Perdone señor, ¿de verdad cree que su muerto vendrá a comer arroz?.


El chino se quedó mirando fijamente a los ojos y en tono solemne, le respondió:


- Sí señor.... en el mismo momento en el que su muerto venga a oler sus flores...."



A veces olvidamos que todos somos diferentes, pensamos diferente, actuamos diferente. Y lamentablemente al juzgar, perdemos una energía valiosísima, perdemos la posibilidad de ser feliz, de aprender, de adquirir sabiduría.

Ante lo diferente, lo mejor es comprender, o aprender a comprender... y esto es, no juzgar, aceptar e intentar ponerse en el lugar del otro (empatía).

Como diría la Madre Teresa de Calcuta "Si juzgas a la gente, no te queda tiempo para amarla".

Pues eso.