miércoles, 9 de septiembre de 2009

La palabra que surge del corazón


Las palabras tiene una fuerza que aún no hemos llegado a comprender. Unas palabras de aliento pueden "levantar" a una persona, como también unas palabras llenas de ira, pueden perforar un corazón sin tocarlo.

Creo que aún no somos conscientes que las palabras son un don, una exclusividad humana (de momento es lo que sabemos) que a veces derrochamos y malgastamos cuando dejamos que el amor huya ante la aparición de nuestros estallidos emocionales.

La palabra que surge del corazón, es la fuerza más poderosa que el ser humano puede conocer, aquella que brota con fuerza, con energía... aquella que todo lo transforma, todo lo toca, todo los traspasa...

Hoy en día decimos lo que pensamos, pero no siempre sentimos lo que decimos. Esta cultura que nos invita a intelectualizar todo, a medir todo, a explicar todo, nos está obstaculizando la visión de lo que realmente importa: que nos sintamos, que comuniquemos, en este caso ya no nuestras ideas, sino a nosotros mismos.

Hablar con el corazón, sentirnos, nos permite tocar con nuestras almas, otras almas.