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Mostrando entradas de agosto, 2009

La vocación de ser maestro

El ser maestro se lleva en la sangre, no cabe duda. La vocación se respira, se palpa, se siente. Da igual la materia.... lo que importa es el deseo que se tiene de que el "alumno" o "discípulo" aprenda. Así la paciencia brota automáticamente, pues cada segundo se recuerda que siempre hubo una primera vez, y siempre los comienzos se necesitan de comprensión.

Es inevitable sentir ese calor en el pecho al ver que colaboramos con otro ser, otra persona, ver que crece, se anima y evoluciona. Ese calor en el pecho al saber que hemos colaborado en ese proceso.

Hace tiempo que no experimentaba aquello. De esto hace ya casi 5 años, desde que dejé Lima a mis entrañables y muy queridos alumnos del Santísimo Nombre de Jesús.

Curiosamente, el curso que dicté era el de música, pero creo que más que conocimientos, recibieron algo más importante: la conciencia de saber que todo lleva un proceso, y que somos válidos aunque en un principio las cosas cuestan. Sí,... emprender nuevos pro…