viernes, 20 de marzo de 2009

Relatos Familiares



Curiosamente, cuando creía que iba a abandonar el blog, me surgió la necesidad crear ¡otro!....no me sonaba nada lógico, pero ha sido la mejor solución. Me mantengo más activo cuando tengo más responsabilidades. Este espacio lo reservaré para volcar aquellas historias familiares que tengo guardadas en el desván de mi memoria ( con una dosis de ficción ), trasladándome hasta los tiempos de la niñez de mis padres hasta un futuro deseado.



Espero les guste y lo visiten eventualmente... tendrá mi misma dosis de cariño que le pongo a éste, y pronto verán actualizado De acordes y música , mi otro blog de música.



Con ustedes y con mucho cariño : "Relatos Familiares"

miércoles, 18 de marzo de 2009

La enfermedad del alma


Quiero compartir una frase del profesor Albert Schweitzer, médico y misionero, que recibió el premio Nobel de la Paz en 1952:


«Todos hemos oído hablar de una dolencia de África Central conocida como enfermedad del sueño. Lo que tenemos que saber es que existe una enfermedad muy similar que ataca al alma, y que es muy peligrosa, porque se desarrolla sin ser detectada. Al notar el menor síntoma de indiferencia y de falta de entusiasmo ante los demás, hay que hacer saltar las alarmas.


La única manera de prevenirse contra esta enfermedad es entender que el alma sufre, y mucho, cuando la obligamos a vivir superficialmente. Al alma le gustan las cosas bellas y profundas».


Y tú, ¿qué piensas?

martes, 17 de marzo de 2009

El don de ser Madre

Mi compañera de piso, que está a punto de ser madre, me envió un email con unas fotos, de estos que envían como cadena.

La verdad, soy un poco escéptico a las cadenas y por ser amable, lo abrí. Me topé con unas fotos que hicieron que tenga una mezcla de emociones. Quizá también lo tengas. Emociones contradictorias hasta que llegué a entender que el amor, ese amor del cual tanto se dice y habla, no puede ser tan grande como el de una madre.

Ser madre es un privilegio divino que la naturaleza ha sabido asignar al ser que más capacidad tiene para este regalo. Quizá los hombres seamos más fuertes y socialmente seamos aún considerados más que las mujeres, por esquemas estúpidos, pero desde luego, la capacidad de ser madre, aunque no se ejerza, es una muestra de que la mujer es un ser superior... no superior al hombre... sólo superior, lo más cercano a lo divino, pues trae vida al mundo.

Ver esta mujer, al lado se su esposo, me ha demostrado una vez más, que el corazón humano es más grande de lo que podemos imaginar y que el don de ser madre es un don que se debe valorar mucho más.


Pdta:Si alguien sabe cómo se llama, agradecería me lo comente, gracias...







miércoles, 11 de marzo de 2009

Tres peruanas para el mundo


A veces, en un país pequeño para el mundo, como Perú, necesita reforzar su imagen internacional, mostrando que tiene argumentos de los que sentirse orgulloso. Quien mejor que la mujer para mostrar que tenemos talento y proyección.
Tres mujeres han sido noticia las últimas semanas en Perú: Claudia LLosa , Kina Malpartida y Sofía Mulanovich.

Claudia Llosa, ganadora del máximo premio del festival de Berlín con su película "La teta asustada" es una limeña que radica en Barcelona, sobrina del reconocido escritor y político Mario Vargas Llosa y del director de cine Luis Llosa, reconocido por su última dirección "La Fiesta del Chivo". Con la película, lo que ha logrado es transmitir al mundo de una manera indirecta, las consecuencias del horror terrorista vivido en el Perú, el "susto" como "enfermedad" que es un equivalente a vivir sin emociones, con un miedo interior que priva de vivir las emociones del día a día, y se trasluce a través de un rostro sin emoción...



Kina Malpartida, campeona mundial de Boxeo en la categoría superpluma de la Asociación Mundial de Boxeo en el Madison Square Garden ante 15,000 asistentes. Actualmente tiene 28 años y radica desde hace 5 años en Australia, tiempo en el que inició su dedicación al boxeo, lo que hace más meritoria su hazaña.






Sofía Mulanovich, surfista que en la actualidad está en el quinto lugar en el ranking de la ASP Surf (máxima instintución del surf mundial), quien ganó el WQS (campeonato femenino) y que en un gran gesto, conciente de lo difícil que es en el medio peruano dedicarse a este deporte por el excaso apoyo del estado, entregó la mitad del premio a la ganadora del segundo lugar, otra peruana llamada Analí Gomez para solventar sus gastos en las próximas competiciones en Hawai.

He querido dedicarles mi humilde espacio, por lo que reprensentan como mujeres y peruanas al mundo...y es que.. las mujeres siempre "sacan cara", lo que podría traducirse "las mujeres siempre dan la talla".

lunes, 9 de marzo de 2009

El hurto


Virginia no era ni la mayor ni la menor de sus hermanos, pero aprendió a ser la responsable en la casa. Creció en uno de los barrios más deprimidos y violentos de su ciudad. Ella era la que se encargaba de ir al mercado a pedir que le regalen las "patitas" del pollo y las vísceras para la sopa diaria. Su padre, era alcohólico y su madre una mujer sin estudios pero que le sobraba bondad, virtud que no es reconocida ni titulada.

Creció aprendiendo a sacar a su padre de los peores sitios, borracho, golpeado, incluso hasta ella misma aprendió a pelear con borrachos y gente de mal vivir. A pesar de las condiciones adversas se supo hacer y salir adelante. Pareciese que la vida le quizo compensar su sacrificio, haciendo que nunca le falte trabajo ni gente buena que le ayudase.

Cuando le ofrecieron el trabajo en una clínica odontológica estaba feliz. Aunque se iba a dedicar a gestiones administrativas, ella era feliz, por la confianza que le tenían. Un día, cuando ella era responsable de caja, dejó la llave a la vista de su compañera y se le olvidó guardarla.

Al día siguiente, llegó a trabajar, sonriente como de costumbre, y la recepcionista le dijo que se dirigiese a la oficina del director de manera urgente. "Qué querrá", pensó. Al entrar, el director le esperaba con rostro serio.
-Siéntate Virginia. Voy a ir al grano. Faltan doce mil euros en caja, y la única que tiene acceso a las llaves eres tú, podrías explicarme ¿ qué ha sucedido? .

Virginia se quedó en blanco, sintió como un nudo le apretaba en el cuello, se le aceleraba la respiración, comenzaba a transpirar y como un leve temblor comenzaba a controlar los músculos del rostro y de las manos.

- Señor García, yo..no...no sé que puede haber pasado, lo conté anoche todo y todo estaba completo, no........entiendo..

Virginia se echó a llorar. En ese momento lo único que pensaba es que se veía en la cárcel, sus padres sin ayuda pues era la única de los hermanos que veía por ellos, y que sencillamente ella era la culpable, aunque también sabía que ella no había cogido el dinero....todo era muy confuso.

-No llores Virginia - le dijo el director García con un tono paternal - sé que no has sido tú, sólo quiero que hagas memoria, qué pudo haber pasado.

-Lo único que recuerdo- entre sollozos - es que todo los importes coincidían, todo estaba bien.

-¿No recuedas nada más? - insistió García.

-Bueno, sólo dejé las llaves un instante, pero estaba Milagros, así que no creo que hayan cogido la llave.

-Es todo lo que necesitaba oír. Dile por favor a Milagros que venga.

Virginia seguía sin entender y no dejaba de llorar. Salió del despacho al que iban llegando odontólogos, que eran socios de la clínica.

Milagros, era una joven madre de familia de unos 29 años, tenía la cabellera teñida de rubio, unos bonitos ojos azules que no hacían juego con su mirada fría y desafiante.

-¿Qué te pasa Virginia? - le miró un tanto sorprendida por el llanto de su compañera.

-Te llama el señor García....es que me falta dinero en caja y no sé qué puede haber pasado... quieren saber si tú viste algo.

- De acuerdo, subiré enseguida.

En el despacho le esperaban cinco médicos, dispuestos a aclarar este asunto.

-Hola Milagros, ¿ estás enterada del asunto para lo cual te hemos llamado?.

-Sí doctor, la verdad es que hasta a mí me parecía sospechosa la forma de trabajar de Virginia. No me extraña que le falte ese dinero.

-¿A qué te refieres?

- Pues siempre me pareció un poco extraña la forma de trabajar de Virginia con el dinero, e incluso me atrevería a decir que no es la primera vez que saca dinero de la caja, quizá esta vez se le fue la mano. Además, es la única que tiene la llave de esa caja.

- De acuerdo Milagros, es todo lo que teníamos que oir, ahora por favor, retírate que tenemos cosas que discutir entre nosotros.

Milagros salió de la reunión y ese grupo de señores comenzaron una discusión en esa habitación. A las dos horas llamaron a Virginia y a Milagros. Le hicieron entrar a Milagros y Virginia tuvo que esperar sentada afuera del despacho. Estaba muy nerviosa, ansiosa, y se le iba el alma pensando en todas las cosas que pasarían al término de esa reunión.

Se abrió la puerta, y asomó la calva brillante del señor García.

-Entra Virginia por favor.

Aquello parecía un juicio, con cinco hombres vestido de blanco, observándola.....ella era un manojo de nervios.

-Virginia - empezó a hablar uno de los odontólogos- Milagros tiene algo qué decirte.

Virginia volvió la mirada a su compañera la cual tenía el rostro desencajado.

-Yo tomé el dinero, y te inculpé para evitar las responsabilidades...lo siento mucho Virginia.

No salía de su asombro, no se esperaba esa confesión y menos de una mujer fuerte que en es momento era un pobre retrato de ella misma.

- Pero doctor - dijo Virginia - qué va a ser de ella, tiene un niño, cómo lo va a mantener.

-Veamos Virginia -increpó otro de los médicos - la decisión está tomada, la señorita Milagros está despedida desde este momento y tomaremos las medidas que creemos justas. Ya puedes retirarte.

Virginia salió, dio un leve vistazo a su ex-compañera, la cual no volvía a verla con una mezcla de emociones le embargaban: alivio, tristeza, impotencia.....

Al día siguiente, le llegó una carta, la cual le hacía secretaria adjunta del señor García, y su vida cambió positivamente en ese momento. Nunca más supo de Milagros.

Esta historia de una persona que aprecio mucho, y por cuestiones obvias y a petición de ella misma, he cambiado los nombres. Un abrazo, Virginia.