jueves, 22 de enero de 2009

Llega el día esperado


Por una serie de circunstancias, el diálogo con mi ex-mujer no es fluido. A pesar de estar varios días en Algeciras, sólo se me permitía verlas un sólo día, el día viernes. Eso ya era mucho pues habían muchas excusas para no permitirme verlas.

-¿Hola?, soy César, ¿ a que hora podemos quedar para ver a las niñas.?

- Mañana te confirmo, dependerá si llueve mucho, pues sabes bien que es difícil salir si todo está enlodado.

Debo mencionar que viven en una zona alejada de la ciudad, y en donde sólo es posible desplazarse en todo terreno, por lo que estoy a expensas de lo que ella decida...y si decidiera ir por mis medios, además de la hora y media de caminata, no me dejarían entrar en la finca a la que es considerada un sitio "sagrado" por la gente que tienen las mismas creencias religiosas que ella, y "gente como yo" no puede pisar.

Es viernes, son las 11 de la mañana, he realizado 2 llamadas y el resultado es fuera de cobertura. A las 12 me llama y me dice que llegará con las niñas a la hora de comer, a las 14:00 horas y que prefería que sea una comida "familiar", junto a su marido, el cual no veo desde antes que se case con él.

"No hay problema", respondí, "pero iré con mi novia, quien me acompaña en este viaje". "¡Estupendo!" respondió, "ya te llamo cuando estemos por llegar". Se lo comenté a Noelia y su primera reacción fue negativa. Luego de unos minutos decidió acompañarme a dicha "comida".

Después de esperar con ansiedad la llegada de mis hijas, ya eran las 14:30 pm cuando me llama y dice que estaba cerca del hotel. Decidí que mis hijas recibieran sus regalos de navidad en la habitación de hotel, mientras su madre les esperaría en la recepción.

-Ya llegamos-me dijo por el móvil.

-Ya bajo-respondí.

Mientras esperaba que llegase el ascensor, el corazón me latía a mil. Me preguntaba cómo estaría Alma, me preguntaba si aún me recibiría con su sonrisa abierta,..."Son casi seis meses" me decía, justificándola antes de verla, por si su reacción era la lógicamente esperada, con recelo.

-Hola mi amor, estás preciosa - le decía, mientras veía sus mejillas sonrosadas, su mirada un tanto temerosa, y su hermosa cabellera. Me acerqué y le di un beso en la mejilla, mientras la sentía lago rígida. Felizmente hable con ella antes por teléfono y le dije que iría con sus regalos. - Hola Elvira - salude a la madre sin ningún tipo de emoción.

-Sube para que veas tus regalos y luego bajamos para que se los enseñes a tu madre - ella me miraba y asentía con la cabeza. Su madre agregó sin soltarle la mano:

-¿Quieres subir hijita?¿Si quieres te acompaño? .

- Almita, tu madre esperará sentada aquí, y tu y yo subimos a ver tus regalos y los bajamos - repetí, no sin cierto malestar por su manera de hacer dudar a la niña, y por su manera indirecta autoinvitarse a mi habitación.

Por fin la niña le indicó a su madre que espere, cosa que me sorprendió y subió conmigo. Nos esperaba Noelia a quien presenté y nos dirigimos a sus regalos. Los abrió con alegría, nos tomamos unas fotos y después de recoger los demás regalos correspondientes a los de su hermana, bajamos juntos, bajamos los tres.

Se saludaron Noelia y Elvira, y coordinamos en donde nos reuniríamos a comer. Saludé al marido, con un apretón de manos y les dejamos marchar, no sin antes ver a mi bebé, a Dánae, dormidita en el asiento de atrás....." Que grande está" me dije. Noelia y yo tomamos un taxi y nos dirigimos al restaurante, como habíamos acordado.

Al parecer, llegamos primero, pues ellos no aparecían, ...estaban aparcando. Salí del restaurante y les vi llegar: Alma de la mano de su madre, y Dánae, ya despierta, en brazos de su padrastro. Debo reconocer que mi mayor temor era que no me reconociera, pues es la más pequeña y no le veía medio año.

-A esa niña yo le conozco - dije en voz alta y mirándola.

Sus ojos de sorpresa buscaban los de su hermana como esperando la reacción que siempre tenían: la de salir corriendo las dos hacia mí cuando nos veíamos cada cierto tiempo. Cuando la sonrisa se esbozó en su rostro, le extendí los brazos y se tiró hacía mí. Fue especial, fue lo mejor que me podía pasar.

La comida transcurrió tranquila, con anécdotas curiosas como el levantarnos el padrastro y yo al mismo tiempo cuando las niñas necesitaban algo, preguntas de nuestros trabajos, en fin, cosas irrelevantes. Esa hora y media sirvió para que las niñas fueran las de antes y jugáramos juntos, ... estábamos en nuestro propio mundo.

Terminada la comida, la madre me dijo que tenían que irse, que había gente esperándoles en casa y que tenía que llevarse a las niñas. No me opuse. Era tan bonito todo lo que habíamos pasado las niñas y yo, que no tenía ánimo de iniciar una discusión justa, pero que podía provocar un momento desfavorable para las niñas.

Ya afuera, a punto de irse, le entregué su regalo a Dánae, el cual veía con emoción, mientras su madre comentaba que había comprado algo más grande para la fiesta de Reyes. Yo era sordo. Sólo estábamos Dánae y yo.

Le di un beso a ambas, a Dánae y Alma, les dije que les amaba mucho y que nos veríamos pronto, pues también se habían quedado con las ganas de salir juntos al parque, a jugar.

El auto se alejaba con mis hijas, mientras mi corazón estaba ardiendo de felicidad por verlas, aunque sea un par de horas, mientras oía en mi cabeza y con sarcasmo las palabras de Elvira, la madre: " Las niñas no están a tu disposición".

Sólo sé que debo luchar más por mis hijas, y lo haré.

Pdta: Gracias por los mensajes y los emails recibidos....no saben cuanto me han ayudado.

jueves, 8 de enero de 2009

Una noche vieja atípica, pero especial


No olvidaré esta noche vieja. El propósito de mi viaje a Cadiz tenía como principal motivación el pasar al menos un día con mis hijas si su madre me lo permitía. Pedí el 31 como día de vacaciones hasta el domingo 4 de enero.

Tomamos Noelia y yo el autobús en la estación de Méndez Alvaro y salimos a las 11 de la mañana. Del viaje, destacar que dormí más de la mitad del mismo, y que nos "tragamos" dos pelis, que por cierto, no escuchamos por el poco volumen que tenían.

Llovía. Las gotas pequeñas nos caían en el rostro mientras arrastrábamos nuestras maletas, acelerándo el paso buscando un taxi. Eran ya casi las 8 de la tarde. Dentro del taxi, le indiqué la dirección y el nombre del hotel a donde quería nos llevase. No tardó más de 10 minutos en dejarnos en la puerta. Dato para destacar : las calles lluviosas de Algeciras, se veían desiertas, y los comercios cerrados.

La habitación 505 del AC Algeciras nos daban la bienvenida. La habitación era genial, deseábamos darnos un baño y prepararnos para salir y buscar algún sitio para cenar y si se podía, celebrar la noche vieja, pese a lo cansado del viaje.

Ya listos, nos percatamos de la hora: 21:30. "Mala hora" me dije.... y es que era 31, los restaurantes cerrados, lo mismo que los bares y lo que era peor : ¡El comedor y cocina del hotel trabajaba ese día sólo hasta las 21:00!!!!!

"¿Qué hacemos?" me preguntó Noe. Vamos al centro, a ver si hay algún local abierto. Cogimos el paraguas y en la puerta del hotel dudábamos en salir pues un chaparrón caía frente a nosotros, no pasaban taxis ni tampoco peatones en toda la avenida que estaba al lado del mar.

"Vamos" me dijo y la verdad que la idea era genial...caminar en plena lluvia, buscando qué cenar, sin saber a donde llegaremos ni qué conoceremos. Luego de 10 minutos andando llegamos a un "locutorio" (local en donde se puede llamar al extranjero a precio más económico que la llamada local, en muchos casos) y estaba abierto. Vi que asomaban unas patatas fritas, refrescos (pepsis, sprite)... ya tendríamos qué comer.

Después de intercambiar unas palabras con la señora que nos atendía que era boliviana y llevaba 6 años viviendo en Algeciras, nos recomendó caminar unos cuantos metros más y encontraríamos un local de "Alimentación" de unos chinos... "¡Estupendo!" me dije, "que tenga un Feliz 2009" nos dijo la amable señora y nos dirigimos al "chino".

Desde luego...debímos comprar alli las patatas, pero bueno, ya estaban compradas y buscamos una botella de vino, pues a Noe le apetecía más que un "cava".

De regreso, en la acera, nos tomamos con un pequeño "caracolito" que se salvó de un pisotón felizmente... le tomamos una foto de recuerdo y lo dejé a un lado de la acera, en unas matas, para que no corra la suerte de la que se salvó por poco.

Ya en el hotel, fui a pedir un sacacorchos y un par de copas...cuando vi una escena que me abrió los ojos... un par de personas degustaban un "bufete" chino (por decirlo de otra forma) y recordé que los restaurantes chinos trabajan sin descanso y no celebran la noche vieja. Me acerqué a recepción y le pregunté si tenían el teléfono de alguno. La respuesta fue afirmativa, corrimos al ascensor y nuestras miradas se entrecruzaban acompañadas de una sonrisa... parecíamos un par de naufragos que habían visto un barco a lo lejos.

Lo demás lo abreviaré...después de la llamada y una simpática conversación con la telefonista del restaurante chino, recibimos en ¡la puerta de la habitación!!! a un señor con un chubasquero llevándonos la cena.

Debo decir que esa cena fue sensacional, a pesar de lo "simple" que podía parecer. Solos, con nuestra "mesa puesta" para los dos, con nuestras copas de vino, le daban un aire muy romántico. Encendimos la "tele" para estar en contacto con la celebración y las campanadas y nos dimos cuenta que no teníamos las uvas...

"¿Que te parece - le dije- si compensamos las uvas con doce besos?. Ella sonrío y asintió . Llegaron las doce, cumplimos lo acordado y fuimos acompañados por las bocinas de un barco que hizo las veces de campanadas.

El resto de la noche lo omitiré, pero basta con describir que fue una de las noches más hermosas y distintas de mi vida, y que calentito en la cama, aferrado a la mujer que amo, esperaba las horas para el encuentro con mis hijas (continuará).

domingo, 4 de enero de 2009

Un nuevo año, una nueva oportunidad



Retorno e incio este nuevo año con muchas fuerzas. Me hubiese encantado desearte un feliz año, visitarte virtualmente y darte un abrazo... pero estos días fueron trepidantes, los últimos del año, pero me han dado material para mi vida y para compartir. Te los doy en este momento y agradezco tus saludos que se han adelantado a los míos.

Comenzaré comentando que el día 31 de diciembre, cumplía un año de abrí este blog. Lo abrí en una etapa de mi vida un tanto gris y en la que estaba muy golpeado emocionalmente. Necesitaba comunicarme, dar.... Recordé en esos momentos una frase que transmití a otros en múltiples oportunidades: "Cuando estés agobiado por tus problemas, ábrete al mundo, a las personas... sal de tu burbuja".

Así fue como comenzó esta aventura y pasión... cuando recuerdo el contexto, no puedo dejar visualizar la muerte de mi abuela estando yo en Madrid y ella en Perú, y no poder viajar; la separación de mi exmujer y consecuente alejamiento de mis hijas; una situación económica que rondaba la mendicidad y la preocupación por instalarme en una nueva vivienda sin tener recursos en ese momento; una posible enfermaedad grave de mi madre..... lo miro todo y lo veo como una película desagradable, pero ya lejana .... Ahora las cosas son muy distintas, y aunque no han desaparecido los problemas, si veo con ilusión el comienzo del nuevo año.

El blog tiene ahora una nueva forma, tiene un espíritu, y gracias a tus visitas, tus comentarios, se enriquece y se nutre. He encontrado mucha gente especial con las que he entablado amistades que trasciende las fronteras gracias al internet; esta experiencia es maravillosa y no deja de producirme gozo.

La foto que se visualiza, refleja la vista que tenía desde la ventana del hotel en la que me hospedé el 31 de diciembre, en la bahía de Algeciras a la espera del encuentro con mis pequeñas hijas, las cuales no veía de hace seis meses... pero esa, es otra historia que pronto compartiré.

Un abrazo, y lo dicho, gracias por hacer de este blog tu espacio. Feliz Año 2009.