lunes, 15 de septiembre de 2008

El cuento de las dos hermanas

Quiero compartir con vosotros el cuento que mi estimada amiga Soboro (perdona que te llame así, pero así te siento) ha hecho para mis hijas Alma y Dánae. Espero que también lo disfrutéis tanto como yo.

Cuento de las dos hermanas

Las hijas del pintor, Mary and Margaret, de Thomas Gainsborough
Para César y sus niñas


Érase una vez un músico llamado César que tenía dos hijas, Alma y Dánae.

Llegó el día en que el músico tuvo que cumplir el encargo de llevar a las dos niñas al Castillo de la Vida, que se encontraba muy lejos de donde vivían.

Antes de iniciar el camino, César les dio cinco cajas de oro y se sentó a hablar con ellas.

-Estas cajas pesan mucho –las avisó- y, durante el camino, vais a sentir unas ganas enormes de abandonarlas, pero debéis aguantar y llevarlas todas hasta el Castillo porque allí os harán falta.

Las niñas metieron las cajas en dos bolsas y se las colgaron a sus espaldas y, cuando empezaron a andar, su padre les dijo que no se separaran del sendero y que siguieran el sonido de su música.

Dánae y Alma estaban muy contentas por el viaje y reían y saltaban mientras el músico caminaba más y más rápido tocando la flauta.

Cuando parecía una hormiguita en el horizonte, las niñas le gritaron y llamaron para que no se alejase tanto, pero César siguió con su música hasta que su figura desapareció allá lejos y ya no podía oírse.

Se hizo de noche y las niñas tenían frío y miedo, pero siguieron el sendero abrazadas, como les había dicho su padre, sin detenerse a descansar. Cuando pensaron que iban a morir congeladas y solas encontraron dos mantas y se las echaron encima.

De pronto vieron una hoguera y siguieron caminando.Cuando llegaron al fuego solo quedaban cenizas, pero ya había amanecido.Las niñas estaban tristes porque el padre las había abandonado con esas cajas tan pesadas y todavía les quedaba mucho camino.

Se pusieron en marcha de nuevo y lo cruzaron pisando unas piedras de gran tamaño. Más tarde escalaron una montaña y atravesaron un paraje a cuyos lados había cientos de fieras muertas hasta que llegaron por fin a una encrucijada de caminos. Ahora sí que estaban perdidas y lloraban porque su padre las había dejado solas y no las había acompañado.

De repente oyeron la música de viento que salía de la flauta del músico y pudieron guiarse y llegar adonde él estaba.

Las niñas, muy enfadas, increparon al padre por su ausencia, y él les contó que no las había abandonado, sino que se había adelantado la primera noche para buscarles unas mantas y que no tuvieran frío y que encendió una hoguera para que no se asustaran de la noche; que se puso a trabajar duro para colocar unas piedras grandes y que ellas pudieran pasar el río; que hizo picos a la montaña para que les fuera más fácil escalar; y que había tenido que matar a unas fieras hambrientas para dejarles el camino libre.

Y allí en la entrada les pidió que abrieran las cinco cajas que les dio antes de salir y que esperaba que hubiesen cuidado, obedientes.

Encontraron cinco tesoros: Amor, Valor, Fe, Honestidad y Bondad. César les dijo que debían cuidarlos con su vida y que sí lo hacían así, encontrarían más dentro del Castillo.

De ese modo, Alma y Dánae descubrieron cuanto les quería su padre y atravesaron por fin la puerta sin miedo a estar solas.

12 comentarios:

  1. Gracias, César.
    En el sexto párrafo empezando por abajo he hecho un añadido. Olvidé mencionar el río y lo he colgado ya perfectamente revisado, por si quieres corregirlo.
    Hice el cuento con mucho cariño por lo que sabía que suponía para ti y lo que significaría para ellas.
    Un beso

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  2. La verdad es que es precioso Soboro.

    Tiene que ser muy duro tener a tus niñas tan lejos César, pero estoy convencida de que saben lo mucho que las quieres y que te echan mucho de menos.

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  3. La verdad es que es precioso Soboro.

    Tiene que ser muy duro tener a tus niñas tan lejos César, pero estoy convencida de que saben lo mucho que las quieres y que te echan mucho de menos.

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  4. Primera vez que te visito, y te puedo asegurar que me has llegado muy adentro, entre otras cosas porque también soy padre de 2 niñas, y tengo el mismo plan de trabajo todo el dia, sin poder verlas apenas. Como decía una sevillana:
    "¡que pena de aquel que no sabe, lo que se quiere a un hijo,
    hasta que no se es padre!"
    Un fuerte abrazo.

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  5. ¡Muy bonito! me ha encantado cuando a pesar de que las niñas se sentían desamparadas el padre siempre estaba cuidando y velando por facilitarles el camino, además los regalos de las cajas, esos valores que todos y toas deberíamos tener siempre presentes y ser ejemplo para transmitírselos a nuestros hijos.
    Un saludo en esta tarde.

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  6. el lazo y el amor entre hijas y padre lindo post Cesar saludos para ti

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  7. Enredada: Sí...es la vida misma..es un aprendizaje constante. Besos.

    Esperanza: A mí también me pareció tierno...Soboro es un As.

    Soboro: Asi como está me ha gustado, así que no he visto necesario modificar nada. Por otro lado no te equivocaste en cuanto lo que significa para mí. Besos.

    Rebeca: Se aprende a vivir con lo que se tiene, y se intenta no perder el norte...También sé que me quieren...eso lo sé.

    Herodes: ¡Gracias por la visita!! Me alegra que este espacio te haya brindado un buen momento. Esta es tu casa. Un abrazo.

    Ruth: Efectivamente, la mejor herencia y riqueza son los valores...esos no caducan.

    Maria Cristina: Me parecía un pecado no compartir este post. Un beso.

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  8. Esas cinco pesadas cajas, son tan pesadas que muchos vamos abandonando por el camino
    Kisses o muakkkkkkk soy la misma

    Gracias por compartir

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  9. que lindo cuento! me gusto mucho... creo que yo estoy haciendo ya eso, solo que aun no tengo a los niños que sigan el camino, falta mucho para que lleguen, mientras trabajare la tierra de este pais... para cuando lleguen mis niños directamente del cielo, puedan sentir que su casa es en esta tierra, pero que sus raices nacieron muy lejos.

    saludos!

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  10. Me alegra Soleil que hays emprendido el viaje. Yo he tenido que dejar a mis niñas en el bosque, pero sé que pornto me alcanzarán.

    Besotes

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