lunes, 19 de mayo de 2008

El mal de amores, el ser uno y una que otra insensatez

Aunque el tiempo pasa, hay cosas que permanecen, pues el ser humano en esencia, sigue siendo el mismo. El "mal de amor" traducido en "estado emocional en la que se encuentra una persona que ha sufrido una desilución amorosa", es tan antiguo y tan actual.

Lo curioso, es que todos atravesamos ese estado en algún momento de nuestras vidas, y cuando sucede, es como si hubiese estallado algo dentro de nosotros que afecta a nuestro sentido común, voluntad, y nuestro centro emocional.

Parece que se muriese en vida, parece que algo se desgarra por dentro. Es una sensación que nos invita a bajar los brazos, a dejarnos llevar por los ríos de la desolación, de la tristeza, del vacío existencial...

Es bueno tenerlo en cuenta, pues cuando llega nos sobrepasa y es difícil ser consciente que nos encontramos en este estado. Nos hablan, nos animan, nos dicen que la vida tiene "más para darnos", que "hay muchas personas en el mundo"...pero todo da igual, como digo, el sentido común parece adormecido, enmudecido, paralizado.

Suena terrible, pero es un proceso, tan natural como cualquiera en la vida que nos llevará a un nivel superior. Pasada esta "tormenta" tan compleja, dejamos de ser los mismos. Alguno se volverá desconfiado, otro no querrá amar más, pero el que realmente aprovecha esta experiencia, aprenderá a no cometer los mismos errores e irá con cautela, con sensatez, sin prisas....

He aprendido que darlo todo por una persona es un gran error, al menos que sea tu padre o tu madre. Dar todo tu amor a una persona es como tener un gran lago que quieres volcar en un río...se desborda, pierde forma, no lo logra asimilar en su cauce, causa daños y se desperdicia el agua... Pero si ese "mar" se vuelca en muchos ríos, de diferentes formas y diferentes caudales (siempre habrá uno con más) creo que la cosa toma otra forma...amor de hermano, padre, hijo, amigo, pareja.

A veces solemos aislarnos de nuestro entorno para darlo todo a una persona y cerramos el mundo a las amistades, a la familia...luego vemos lo que pasa. Nos secamos, pues la fuente la hemos cerrado, esa fuente que es esa gente que nos rodea y ama, pero que hemos dejado atrás por una idea, por un impulso intenso de ser uno, con uno, olvidándonos que necesitamos para ser uno, ser parte de un varios.

sábado, 10 de mayo de 2008

Efecto mariposa...


Hace mucho entendí que nuestra presencia en el mundo, más que casual tiene ciertos misterios que prefiero no desvelar del todo. Me refiero cómo una palabra, una frase, puede destruir una vida o darle una luz de esperanza.

No considero que mi vida sea mejor que ninguna otra, pero soy consciente que nuestras vidas pueden ser más útiles de lo que creemos. Hoy recordé que sí importa estar bien, sí importa que deseemos que otros están bien, sí importa obrar buscando el bien...aunque nos sintamos en la más misera oscuridad.

Me gratificó que Kelly aprovechara una frase que dejé suelta en mi Hi5 (página en donde se comparten fotos, videos, etc, parecida al Myspace o al Facebook). La frase dice : "El amor es la fuerza que te hace olvidarte de ti , para luego recordarte quién eres de verdad."

Cada cual puede llevarla a su terreno, a su vida para observarla, rumiarla, sentirla....al fin y al cabo, es una expresión del alma y cada alma tiene sus propias necedidades.

Si logró sonreir, si logró aliviarse, si logró encontrar un sentido nuevo a su realidad, eso no lo sé. Pero lo que sé es que llegó a su vida de manera "casual" y ha repercutido de una u otra manera.

Quién dice que el "Efecto mariposa" es sólo una teoría. Basta con ver nuestra vida y cómo transformamos nuestro entorno, ya sea actuemos correctamente o no.







viernes, 2 de mayo de 2008

Sonia


Le conocí en el avión. Su sonrisa se fue dibujando conforme los minutos transcurrían antes que el avión se elevara con dirección a Lima.

Sonia, asi se llama, iba a ver a su familia que no veía tampoco, desde hacía tres años. Esas 12 horas de vuelo fueron suficiente para conocer aspectos de nuestras vidas: personales, familiares, afectivas...Claro está que antes de llegar a nuestro destino, intercambiamos números para continuar "cultivando" esa linda relación incipiente de amistad.

Nos llamamos un par de veces, ya en Madrid, y como siempre, yo no colgaba el teléfono sin antes esbozar una sonrisa.

Hoy me despertó con una llamada y me invitó a comer. La verdad es que acepté de buen agrado, primero, porque me apetecía verla, y segundo, estos días he pasado demasiado encerrado en mi mundo y ya era hora de abrirme a la vida nuevamente.

El restaurante, con ese toque casero, fue inmejorable. Me presentó a Marleny,( esposa del dueño del local, y quien nos acompañó un momento en la sobremesa) más conocida como "Marlen" por esa similitud sonora de su nombre con un personaje de televisión, que en nada se parace a ella ni en lo físico ni en lo personal. Necesitaba escucharles, a ambas. Cada una con un punto de vista distinto de la realidad. Una queriendo regresar a la patria, la otra queriendo quedarse y cada una con una razón válida, personal, convincente..

El amor, la familia, los amigos,...realidades que marcan tanto nuestro proceder, nuestro actuar. Al salir de ese lugar, tan contento y rehecho, no podía dejar de sentir que valió la pena salir de casa, y abrirme nuevamente. No terminó allí.

La "chinita" como le digo, me llevó a conocer a su prima, quien aprovechó mi presencia al saber que había estudiado filosofía para hacer unas preguntillas en relación a su hija, quien estudiaba esa asignatura y tenía algunos "problemillas"...es normal.

La prima, Rosmery, tiene un locutorio, de los pocos grandes que he visto en Madrid. Como es lógico allí pasa mucha gente y cada cual tiene su historia, o sus historias. Vida bendita, cuanto hay en el mundo y uno creyendo que lo poco que a uno le pasa es mucho.

Por último, para cerrar la tarde, Sonia, la "chinita", me llevó a un bar, en donde atendía otra compatriota (jo, que cantidad de peruanos he visto hoy). Vivió 18 años en Buenos Aires y ahora llevaba en Madrid 1 año y 3 meses. Piensa regresar, pues considera que ya hizo los deberes: su hijo estudia en la Marina del Perú, tiene construida ya su casa y ahora quiere disfrutarla.

Me pareció curioso cuando me preguntó por mi situación personal. Le comenté que tengo dos niñas y que viven con su madre. "Es decir, eres separado", me dijo. "Tanto esfuerzo para venir, tener dos niñas y decir que ya no quieren vivir juntos"...me recriminó amablemente.No me pareció para nada agresivo, ni inoportuno su comentario. Sencillamente fue espontáneo y yo tenía la respuesta en la lengua: "Las niñas ahora son felices porque ya no ven a sus padres discutiendo ni con mala cara." Silencio...y una sonrisa acompañó a su: "¿Qué les sirvo para comer?".

Después de un rico bocadillo de queso con cinta de lomo, y una coca cola, nos despedimos de esta simpática y curiosa mujer y me dirigí, junto a Sonia, a la puerta, ya en dirección a tomar mi transporte con dirección a casa.

Después de un sentido abrazo, de esos en los que terminas con una sonrisa radiante, me despedí de esta nueva amiga, Sonia, no sin antes decir: "Gracias"... Ella no sabía que ese gracias significaba más que la invitación a comer...

Gracias, otra vez, Sonia.