viernes, 4 de abril de 2008

El tiempo, ese implacable amigo


Es curioso cuando te das cuenta que el tiempo pasa, sin ningún tipo de consideración a uno mismo. Tiene su propio ritmo, su propia personalidad, impone siempre, pero siempre, su última palabra...es cuando él diga.

Un ejemplo curioso: escuchaba con mis hermanos, cuando estaba en Lima en este viaje, algunas canciones que deseaba llevarme a casa (mi casa en Madrid), y que hacia 4 años que no escuchaba. Mi hermano Alan atinó al decir, no sin reirse: "Oye, parece que has salido de una cámara del tiempo. Estas canciones ya no se escuchan desde hace 4 años!!!!...."

Me sentí realmente así, fuera de tiempo. Mi familia ha crecido: ya no son "sólo" mis hermanos, son Alan, su mujer y su niña; Pedro (mi primo, que es mi hermano de toda la vida y del que no he hablado, pero lo haré) con su mujer, mis tíos con sus hijos pequeños, mi prima casada así que conocí a su esposo..¡Diosss! ¡Cuantas cosas pueden pasar en 4 años!!!

Ni siquiera los lugares se escapan del tiempo. Algunos más desgatados, otros renovados como si con su remozamiento quisiera demostrar que se resisten a envejecer, es curioso, como le pasa a muchas personas que conozco.

Aún así, hay cosas que no cambian. El amor de los padres, de la familia, de los verdaderos amigos...La sensación más intensa fue cuando recorrí las calles de mi barrio de adolescencia. Las calles vacías, respirando un clima de calma...y soledad. No podía creer que estaba pisando esa tierra que muchas veces me sintió pasar, ya sea cuando me dirigía a los ensayos de coro o cuando iba a ver a mis amigos o a mi novia....esas calles silentes, pero espectantes a cual sería mi reacción siguiente, segundo a segundo, paso a paso. No, no había cambiado ese barrio...había cambiado mi forma de verlo, de sentirlo, y por que no decirlo..también la de las otras personas que siguen viviendo allí.

El tiempo, es implacable, pero amigo cuando queremos sanar heridas, cuando queremos reconstruirnos despues de un golpe destructor de amor, cuando sencillamente el sueño que esperabamo algún día, llega hoy...El tiempo, .....ese amigo implacable.





martes, 1 de abril de 2008

Corazón Partido

Hace casi un mes que he retornado. Y no es que haya tenido pocas ganas de escribir, sino que realmente, no sabía por donde empezar.

Quizá sea lo mejor empezar por describir a mi familia. Mi padre, un hombre hogareño, de los que difícilmente se logra sacar de su casa si ya no trabaja. Evidentemente, a su hijo que no veía años, no podía decirle que no. Se dejo engreir y salió de casa, junto a su familia completa,....la más feliz era mi madre. Mi padre se llama Aberto.




Mi madre, una mujer admirable, quien me mostró que es posible la mujer trabajadora, madre, esposa y "mujer". No paró de brindarme la mejor comida, y la atención que una madre da a sus hijos sin medir cansancio ni momento...gordita...eres increíble.

Alan y su hermosa familia. El segundo de los hermanos, me dio la oportunidad de disfrutar a mi preciosa sobrina, Mariana. Desde ese día uso un "babero" muy grande. Diana, su esposa, una mujer fuera de su tiempo y espacio, una mujer amorosa, independiente, hogareña y con carácter...difícil lo lleva en un ambiente machista, pero es una mujer "A1". Feliz de conocerte cuñadita.


Alberto, más conocido como "Tito" (diminutivo de "Albertito" cuando era pequeño). ya un joven adulto. Compartimos habitación, el desorden, los cigarros, las pelis...y su grata compañía. Es un estupendo amigo, mi hermano.

La despedida, en el aeropuerto, lo más difícil. Ver esos ojos en donde leía "cuándo te volveremos a ver"...No me permití llorar. Les regálé la mejor de mis sonrisas, esa transmite la poca inocencia que lleva mi alma y esa energía fuerte y anímica. Me despedí, a paso firme y decidido.


Hoy, mi corazón está partido. La mitad en Lima y la otra en Madrid. Sé que es cuestión de tiempo...pero que largo se hace.