viernes, 15 de febrero de 2008

Creer, esperar y sonreir



Estaba sentado en el avión y no podía creer que en el lapso de unas 12 horas estaría abrazando a mis padres y mis hermanos después de casi 4 años de estar alejados por el gran charco ...


Empezaba a recordar que cuando compré el billete estaba atravezando las secuelas de la separación, también la muerte de mi abuela paterna con quien viví mi infancia, y aunque hubieron sus más y sus menos, la viejita se hizo querer...y se sumó un "cancer" de mi madre (que luego se descartó como tal, con un gran alivio). Era el mes de noviembre, y el día esperado sería el 13 de febrero, para llegar para el cumpleaños de mi hermano el 16 y el de mi madre el 20, ambos del mismo mes...qué días y qué lejano se hacía el día esperado...


Faltan dos horas, ya han puesto casi 4 películas, y la ansiedad intenta asomar...no se lo permito, pues sé que hará se me hará más larga la espera...claro, es difícil hacerlo si tomamos en cuenta que el avión despegó dos horas después de sentarnos en él, por una puerta que no cerraba y estaban reparando...y si en un inicio llegaría a las 5 de la mañana, llegaría a las 8:00, con el consiguiente efecto en la familia que esperaba en el aeropuerto.


Ya llegué, salí con prisa pues quería llegar lo antes posible para verles....Otra espera. La cinta de los equipajes se la interesante durante un silencioso cuarto de hora, en donde todos nos mirábamos sin decir palabra alguna, cansados, algo ansiosos porque se ponga ya en marcha...un pequeño ruido levanto a todos, y empezamos a ver asomar una a una las maletas.


Luego de 45 minutos, vi mi inconfundible maleta anaranjada, elegida a posta para que no se confunda con el resto, y porque ese color me gustó cuando la compré.


Al salir, depués de pasar por dos controles, vi una mano a lo lejos...mi hermano Alberto me indicaba el lugar a dónde me debía dirigir... un abrazo fuerte, de oso, repetido con mi otro hermano, ...Alan. Lo mejor vino con mi madre, quien me abrazaba, y no me soltaba, como quien no se cree ese sueño que está viviendo y no quiere despertar. Por fin le veo la cara y le digo "ya estoy aquí gordita"...me coge del brazo y salimos andando los cuatro, con los "flashes" por delante, emitidos incansablemente por Alan.


A mi padre le ví por la tarde, depués de comunicarnos cuatro veces cuando menos,...Le tocaba trabajar, y el horario de la llegada del avión le fastidió los planes de esperarme..no importa...luego el abrazo y el encuentro se dio en casa...


Estoy aquí ahora, escribiendo desde "casa", ...y aún no lo termino de creer... no dejo de sonreir.

lunes, 11 de febrero de 2008

De regreso...


Una semana interesante, intensa y muy rica de experiencias...Después de cuatro años casi, luego de posponerlo en varias ocasiones, puedo viajar a ver a mis padres, a Perú.


La historia que me trajo a este bello país (España) es interesante. Vine a ver a mi hija...a Alma.


Fruto del amor intenso, de ese amor que te lleva a dejar tu tierra, tus seguridades y progresos por estar con tu mujer y tu hija. Me costó un poco dejar mis clases de música, mis alumnos-amigos, mi familia parental... me deslumbraba la idea ver esos ojitos de la niña de mi alma...


Si no se entiende, debo aclarar que la madre de Alma, viajó con el fruto de nuestro amor sin pagar el billete de avión, de polizonte y sin que su madre se enterara, un día 9 de mayo del 2003. Cuando me enteré, estaba yo en mi habitación, tocando la guitarra....un mes después de su viaje.


No sabía si reir, llorar, pegar de saltos o sentarme de culo...y dije: "y ahora qué hacemos"...esa niña era deseada por los dos quizá no para ese momento y contexto, pero lo era, así que lo primero que me pasó por la cabeza fue: "regresa y aquí formamos nuestra familia".


Ella quería en un principio quedarse, pues veía que era más favorable para ella y la niña en cuanto oportunidades, aunque yo tuviese un buen trabajo y sabía que no les iba a faltar nada. Al final, decidimos que viajaría...y desde ese día pasaron 10 meses largos buscando un visado de trabajo que nunca llegaba...cuando vi a mi pequeña,tenía ya un mes de nacida.


Hoy, aunque la vida me ha dado sorpresas, golpes, palos, carias y besos, y aunque hoy en día no todo ha resultado como esperabamos (incluyo a mi ex-mujer), he llegado a este punto, esta oportunidad del retorno a mi lugar de origen, en donde me fui formando, en donde crecí y en donde aprendí a sentirme ciudadano del mundo,cosa que en Madrid he afianzado.


Tengo el billete desde octubre, y no he pensado en él hasta hace una semana...y se ha pasado tan rápido. Ahora queda poco..viajo el 13 por la noche, y no sé realmente lo que me espera, pero desde luego, es otra oportunidad para seguir aprendiendo.


No me imagino del todo la imagen de mi padre recogiéndome en el aeropuerto,...no se si me echaré a llorar, o si lo abrazaré en silencio...pero lo que sí sé, es que esos días, esos 15 días que estaré con ellos, los aprovecharé como si fueran los últimos de mi vida....y este hombre de 31 años, se convertirá para ellos esos días, en su hijo de toda la vida...


Continuaré....lo prometo.

lunes, 4 de febrero de 2008

Gracias...y hasta dentro de poco

La verdad, es grato saber que conectas y que puedes aportar algo en la vida de los demás...quien puede entender esta sensación es quien escribe también con y por amor. Es por eso, que esta semana, termino un proceso de restructuración en muchos aspectos de mi vida, por lo que me será imposible escribir y mantener el blog (ya estaba descuidando este espacio, y es como me decuidara de mí mismo).

Regreso la próxima semana, con más fuerza, más cariño, más empuje y con ganas de ser parte de la vida de cada uno de vosotros...pues es todo un honor para mí.

Gracias por vuestros comentarios, los agradezco con el corazón en la palma de mi mano, y espero encontrar a cada uno cuando regrese.

Mil abrazos y hasta dentro de poco.